PRÓLOGO

Me pide mi buen amigo José que le eche una "visuá" -utilizo el término en su acepción de echar un ojo- a su obra El habla de Torredelcampo, dándome con ello la oportunidad, no sólo de aprender y disfrutar con su lectura, sino de reencontrarme, por medio del lenguaje, con la historia de nuestro pueblo, con nuestra cultura, con nuestro modo de vida y el de nuestros antepasados, con situaciones casi olvidadas, en fin conmigo mismo.

Es para mí un gran honor prologar este libro. Sabe bien el autor que no soy experto en nada, pero mucho menos en lexicografía. Por eso, lo que he escrito en este prólogo ha de entenderse como las impresiones personales de un torrecampeño más de los que, durante el largo período de gestación de este libro -más de diez años-, ha proporcionado palabras y expresiones y no como la opinión técnica de un entendido en la materia, de un lingüista, que ya he dejado claro que no lo soy.

Tampoco tengo experiencia en "prologar", por lo que no he seguido norma alguna -si es que la hay-, sino que me he dejado llevar por el recuerdo y las sensaciones que en mí ha dejado la lectura del libro. Por eso, escribiré, en primer lugar, sobre éste, dejando para el final mis referencias al autor.

En cualquier caso, el libro revela, creo yo, algo más que los modos de decir de los torrecampeños; es una muestra magnífica de los “sucedidos torrecampeños” y con ello de nuestro modo de ser y de vivir. Se trata de un auténtico vocabulario local, de un fiel reflejo de la cultura popular torrecampeña.

Todas las palabras que se insertan en el diccionario fueron tomadas, como dice el autor, de labios torrecampeños, excepto algunas que fueron extraídas, como no podía ser de otro modo, del referido Vocabulario Andaluz de D. Antonio Alcalá Venceslada.

Permítanme que hable también de lo oportuno de este libro. Lo es por varios motivos. En primer lugar, el vocabulario es un valor cultural propio, nuestro, al que no podemos ni debemos renunciar. Somos un pueblo que se enriquece con las nuevas aportaciones, pero que permanece fiel a sus tradiciones. Esta es la auténtica seña de identidad de nuestro pueblo, y así ha de entenderse el avance y el progreso. En segundo lugar, es oportuno en la era de la globalización, en esta especie de aldea global en la que corremos el riesgo de que se inflija un golpe de muerte a las culturas regionales y nacionales, a las tradiciones, a las costumbres,... a aquello que determina la identidad cultural de cada comunidad, una identidad que no ha de entenderse como un corsé que nos define y limita a todos y para todo, sino como una brisa fresca de libertad individual, de definirnos y sentirnos sin complejos ciudadanos del mundo, de este mundo nuevo que tanto y tan deprisa cambia, pero compartiendo un modo de hablar, unas costumbres, unos patrones de comportamiento.

Yo les garantizo que en este libro son muchas las manos que nos atrapan y esta realidad es una consecuencia de la personalidad del autor. Los libros, casi todos los libros, tienen algo de autobiográficos. Uno va leyendo el libro y casi es capaz de ir reconstruyendo el perfil del autor. Este es el libro de José, no podía ser de otro.

Refiriéndome ya más directamente al autor, José muestra algo que ya sabíamos, que es persona inquieta, constante y que es un defensor de la cultura popular. Este libro forma parte ya de nuestro rico patrimonio cultural. Por ello, creo que los torrecampeños les hemos de estar agradecidos a José, porque suyo y sólo suyo es el mérito de haber construido una gran casa, un hermoso edificio lingüístico que da cobijo a nuestro léxico autóctono.

Para finalizar, a mí me compete orientar a los lectores, pero también encargar tareas al autor. Por eso no quisiera acabar sin pedir a José que siga trabajando en nuestra cultura popular, que indague sobre la procedencia de algunos vocablos seleccionados. No puede ser una excusa decir que no está preparado, porque alguien que ha sido capaz de tejer este libro, es capaz de hacer lo que le pido, lo que le pedimos todos. Ahí, amigo José hay material para otro hermoso libro, para otro libro inmenso, para otro diccionario de reencuentro con nuestro pasado desde nuestro presente.






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